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Procesos oportunistas en la infección
por VIH
Sarcoma de Kaposi
Aunque el Sk es una complicación poco frecuente,
existen evidencias de que este proceso maligno puede tener una presentación
diferente en las mujeres que en los hombres. En una revisión de
15 mujeres con SK el recuento promedio de células CD4+ fue solo
13/mm3 y el tiempo neto de supervivencia promedio de sólo 8,9 meses,
versus 23,3 meses en los hombres. En las mujeres con SK la evolución
de la enfermedad puede ser más agresiva, o de peor pronóstico
debido en parte al retraso ene. Diagnóstico y el tratamiento. También
se ha informado que las mujeres con SK presentan una mayor incidencia
de enfermedad no cutánea, linfedema, enfermedad de los ganglios
linfáticos y enfermedad visceral. Las mujeres pueden tener compromiso
ginecológico. Se ha comunicado al menos un caso de SK que se presentó
como más vulvar y dos casos diagnosticados por biopsia cervical.
Neoplasias anogenitales
Las neoplasias anogenitales, que incluyen tanto el carcinoma
del cuello uterino como el anal y sus lesiones precursoras probables,
las lesiones intraepiteliales pavimentosas del cuello uterino y el ano,
son problema cada vez más frecuente en los individuos infectados
por HIV. La infección por papilomavirus humano es uno de los factores
de riesgo más importantes asociados con las neoplasias anogenitales
tanto HIV como HPV son transmitidos por vía sexual con factores
de riesgo similares para la adquisición. La patogenia de las neoplasias
anogenitales en los individuos infectados por HIV puede relacionarse no
sólo con el deterioro de la inmunidad celular caudado por H IV,
sino también con una interacción directa entre estos dos
virus.
Muchos indicios relacionan el desarrollo del carcinoma anogenital con
la infección por HPV. Se observo que como mínimo 30 tipos
de HPV tiene alta predilección por el tracto ano genital. Algunos
tipos específicos, como HPV-6 y HPV-11, se asociaron con enfermedad
benigna que incluye condiloma acuminado y fueron clasificados como tipos
de bajo riesgo. Los genotipos de alto riego u oncogénicos (HPV-16,
HPV-18 HPV-31), se asocian con lesiones intraepiteliales pavimentosas
de alto grado del cuello uterino o el ano, y carcinomas cervicales y anales.
Se demostró DNA de HPV en más del 90% de los casos de carcinoma
anal. Hay una asociación reconocida entre neoplasias anogenitles
y estados de inmunodeficiencia crónica. Se registró alta
prevalencia de infección por HPV en los receptores inmunosuprimidos
de trasplantes y es probable que explique su alta incidencia d ecarcinoma
ano genital. La prevalencia de infección por HPV es 5 a 17 veces
mayor en los receptores inmunosuprimidos de trasplantes que en la población
general.
Histopatología
En el presente, la mayoría de las anomalías
cervicales y citológicas se clasifican según el sistema
Bethesda. En el extremo benigno del espectro, entre las anomalías
histopatológicas secundaria a la infección por HPV se incluyen
condilomas y cambios celulares relacionados con HIV. Condiloma, coilocitosis,
displasia leve, neoplasia intraepitelial cervical (CNI o ANI II, CIN o
AIN III, y carcinoma in situ. Casi todos los cánceres invasivos
surgen de lesiones intraepiteliales pavimentosas de alto grado, no de
bajo grado. El riesgo de desarrollar un cáncer invasivo aumenta
con la gravedad de la displasia.
Aunque no está claro que haya un incremento real en el cáncer
del cuello uterino o anal entre los individuos infectados por HIV, se
demostró con claridad un incremento en la prevalencia de la infección
por HPV y de lesiones intraepiteliales pavimentosas cervicales en las
mujeres infectadas por HIV, y de lesiones intraepiteliales pavimentosas
anales en los hombres y las mujeres infectados por HIV.
Es probable que las lesiones intraepiteliales pavimentosas cervicales
y anales sean precursores del carcinoma cervical y anal, y en teoría,
ambos cánceres son prevenibles. Por lo tanto, es necesario desarrollar
programas de screening y tratamientos adecuados para las lesiones precursoras.
Neoplasia del
cuello uterino
En los últimos 10 años la infección
por HIV se identificó como un factor de riesgo importante para
la infección por HPV y el desarrollo de neoplasias asociadas con
HPV del tracto genital femenino. Esto sugiere que el estado d inmunodeficiencia
resultante de la infección por HIV aumenta la susceptibilidad de
una mujer a la infección por HPV y que la infección por
HIV altera la historia natural de la infección por HPV, lo que
torna más probable el desarrollo de las neoplasias anogenitales.
En un estudio de cohorte propectivo grande se comparó la historia
natural de la infección por HPV en mujeres infectadas y no infectadas
por HIV. En el área de la ciudad de Nueva Cork, se evaluaron 220
mujeres infectadas por HIV y 221 no infectadas. Cada examen incluyó
una prueba par muestras de lavados cervicovaginales para DNA de HIV. Los
investigadores observaron que entre las mujeres sin lesiones neoplásicas
identificadas en su primera visita, la infección por HPV era más
frecuente y persistente entre las mujeres infectadas por HIV. Además,
los genotipos de HIV oncogénicos fueron más probables en
las mujeres infectadas por HIV.
En otro estudio que comparó mujeres infectadas por HIV y no infectadas
por HIV, se describió la infección por HPV anal y cervical,
así como anomalías citológicas. En este estudio de
corte transversal de 114 mujeres, se llevaron a cabo extendidos de Papanicolaou
anales y cervicales, blot de puntos y análisis de PCR de HPV, y
recuentos de células CD4+. La infección por HPV anal fue
dos veces más frecuente que la infección por HPV cervical
y se asoció con más firmeza con una infección por
HIV. Las anomalías citológicas, tanto de cuello uterino
como del ano, también se asociaron con firmeza con infección
por HIV y con un bajo estado inmune según lo indicó un recuento
de células CD4+ más bajo. Los autores llegaron a la conclusión
de que las anomalías epiteliales asociadas con HPV se asociaban
con inmunodeficiencia entre las mujeres infectadas por HIVA y que la infección
por HPV anal era al menos tan frecuente como la infección y la
enfermedad del cuello uterino entre las mujeres infectadas por HIV.
Es clara la importancia de la respuesta celular al HPV. Se considera que
la infección por HPV es un requisito para el desarrollo de lesiones
intraepiteliales pavimentosas. En una actualización relacionada
con la cohorte de Nueva Cork, se describió la historia natural
de la infección del cuello uterino por HPV en mujeres infectadas
por HIV. Se observó una infección persistente por HPV con
tipos de alto riesgo en el 20% de las mujeres seropositivas y en el 3%
de las seronegativas. La probabilidad de una infección persistente
se relacionó con el nivel de inmunosupresión, las mujeres
con recuentos de células CD4+ de menos de 200 mm3 tuvieron una
probabilidad mayor al doble respecto de las que tienen recuentos de células
CD4+ mayores de 500mm3.
Maiman y col. describieron una cohorte de mujeres infectadas por HIV en
Nueva Cork con neoplasias invasivas y preinvasivas del cuello uterino.
En estas mujeres, comparadas con un grupo de no infectadas por HIV en
las misma institución, la neoplasia del cuello uterino era más
avanzada en el momento de la presentación, fue mayor su probabilidad
de recurrencia, demostraron con mayor frecuencia afección perianal
y se demostró más a menudo que tenían indicios citológicos
o histológicos de infección por HPV. Los autores también
mostraron que con los enfoques terapéuticos convencionales para
el cáncer avanzado del cuello uterino en las mujeres infectadas
por HIV, había intervalos significativamente más cortos
antes de la recurrencia de la enfermedad y la muerte que para las mujeres
no infectadas . Maiman y col. confirmaron el riesgo elevado de recurrencia
del cáncer del cuello uterino en las mujeres con lesiones intraepiteliales
pavimentosas en Nueva Cork al examinar los registros de cáncer
y SIDA de la ciudad de Nueva Cork desde 1987 hasta 1995. Los datos de
los registros indicaron que el 95% de las mujeres que desarrollaron cáncer
del cuello uterino fallecieron por su enfermedad.
A pesar de la alta prevalencia de neoplasias cervicales en las mujeres
infectadas por HIV, sólo se comunicaron algunos casos de cáncer
i evasivo. La experiencia con receptores de trasplante inmunosuprimidos
sugiere que pueda ser necesario un período prolongado de inmunosupresión
(de alrededor de 3 meses) para el desarrollo de un carcinoma ano genital.
En la era pre-HAART, era frecuente un período más corto
de inmunodeficiencia, y es posible que el tiempo de supervivencia no fuera
lo suficientemente largo como APRA que se desarrollara un cáncer
del cuello uterino. Con el advenimiento del HAART y de otros tratamientos
médicos que pueden conducir a una duración mayor de la inmunodeficiencia,
la frecuencia del cáncer del cuello uterino puede aumentar en las
mujeres coinfectadas por HIV y HPV.
Neoplasias anales
También hay una relación entre infección
por HIV, infección por HPV y neoplasias anales. Los epitelios del
ano y el cuello uterino tienen orígenes embrionarios e histología
similares que varían desde el epitelio cilíndrico hasta
un epitelio pavimentazo más diferenciado. Los extendidos del Papanicolaou
parecen casi idénticos y reciben grados utilizando los mismos criterios.
Los mismo genotipos de HPV infectan tanto el epitelio anal como el cervical,
y producen manifestaciones similares que varían desde el condiloma
hasta las lesiones intraepiteliales pavimentosas hasta el carcinoma epidermoide.
Aunque el cáncer anal y su lesión precursora la lesión
intraepitelial pavimentosa, no se estudiaron tan bien como el cáncer
y la lesión intraepitelial pavimentosas del cuello uterino, una
evidencia similar relaciona HPV con cáncer anal.
Palefsky y col. evaluaron la prevalencia de la infección por anal
por HPV y las anomalías precancerosas del epitelio anal en 97 hombres
infectados por HIV con una inmunodeficiencia grave. Se observó
una citología anal anormal en el 39% de los hombres, y el 54% tenía
DNA de HPV en sus muestras citológicas anales. Las anomalías
en los extendidos citológicos anales se asociaron con la presencia
de DNA de HPV (riesgo relativo, 4,6) y los recuentos de células
CD4+ medianos en los hombres con hallazgos citológicos anormales
fueron significativamente más bajos que los de los hombres con
hallazgos citológicos normales (p= 0,05). Se obtuvieron resultados
similares en un conjunto de estudios de esta naturaleza.
Se encuentra en estudio la historia natural de la infección anal
por HPV en hombres homosexuales y bisexuales mediante un estudio prospectivo
en curso de Palefsky y col. en San Francisco, en el que se registraron
346 hombres infectados por HIV y 262 no infectados. En el basal, en el
93% de los hombres infectados por HIV y en el 61% de los no infectados
se detectó una infección anal por HPV mediante PCR, y el
genotipo más frecuente en ambos grupos fue HPV-16. La infección
por numerosos genotipos de HPV fue más frecuente en el grupo infectado
por HIV, del 73% versus el 23%. El nivel de infección por HPV y
el recuento de células CD4+ estaban relacionados en forma inversa
en los individuos infectados por HIV. Fue más probable que los
hombres no infectados por HIV que participaron en coito anal receptivo
tuvieran HPV anal.
Dado que se considera que el cáncer del cuello uterino se desarrolla
a partir de lesiones intraepiteliales pavimentosas de alto grado, es en
particular importante determinar qué individuos están en
riesgo de desarrollar lesiones intraepiteliales pavimentosas anales de
lato grado. En una cohorte de San Francisco, se desarrollaron casos nuevos
de lesiones inraepiteliales pavimentosas de alto grado en el 38% de los
hombres infectados por HIV y en el 15% de los hombres no infectados por
HIV en un período de 4 años. Fue más probable que
los hombres infectados con lesiones intraepiteliales pavimentosas de bajo
grado o células atípicas en el basal progresaran hasta las
lesiones intraepiteliales pavimentosas de alto grado que los hombres con
citología normal y sin ninguna lesión visible en el basal
(57% versus 38%. P = 0,001). Tanto entre los infectados como en los no
infectados, los factores de riesgo para la progresión hasta las
lesiones intraepiteliales pavimentosas de alto grado fueron similares:
la infección por variados genotipos de HPV, la infección
anal persistente por HPV y un nivel elevado de infección con los
genotipos de HPV de alto riesgo.
Cáncer anal
El cáncer anal es un proceso maligno raro. La incidencia
en los Estados Unidos es de unos 0,8 por 100.000 personas, con casi el
doble de mujeres afectadas que hombres. Se estima que el riesgo relativo
en los hombres homosexuales es 80 veces más alto. Este aumento
se observó antes de la epidemia de SIDA. Se estimó que la
incidencia en los hombres con antecedentes de coito anal receptivo es
de 35 en 100.000 antes de la epidemia de SIDA. Esta tasa es similar a
la incidencia de cáncer del cuello uterino en las mujeres antes
de la introducción del screening con frotis de Papanicolaou y varias
veces mayor que las TASS actuales de cáncer del cuello uterino
en mujeres infectadas por HIV o no infectados. Sin embargo, en la AIDS
Malignancy Conference de 1998, Biggar comunicó que el riesgo de
cáncer anal en los hombres infectados por HIV se duplicó
de 15 a30 veces a medida que empeoraba la inmunosupresión y se
acercaba un diagnóstico de SIDA.
Como sucede con el cáncer del cuello uterino en las mujeres infectadas
por HIV, Lorenz y col., después de revisar la experiencia quirúrgica
con el carcinoma anal en los hombres infectados por HIV en la University
of California, San Francisco, observaron malos resultados terapéuticos
y tiempos de supervivencia cortos de los hombres infectados por HIV.
Holland y Swift comunicaron una revisión retrospectiva de los resultados
del tratamiento del cáncer anal de 7 individuos infectados por
H IV y 55 individuos con estado sexológico negativo o desconocido.
Las demoras en el tratamiento y las hospitalizaciones por toxicidades
relacionadas tonel tratamiento se produjeron con una frecuencia mucho
mayor en la población infectadas por HIV. Este grupo también
tuvo un tiempo medio más corto hasta el fracaso terapéutico
y una incidencia mayor de recaídas. El régimen terapéutico
para el carcinoma anal es muy tóxico y tanto los pacientes infectados
por HVI como los no infectados tiene dificultad y necesitan asistencia
médica par atravesar el proceso. Ambas poblaciones se pueden beneficiar
con el tratamiento convencional, y cuando no se anticipa una inmunodeficiencia
relacionada con HIV, se deben emplear prácticas terapéuticas
convencionales.
Cáncer
del cuello uterino
Las mujeres con cánceres invasivos del cuello uterino
deben manejarse según el estadio de su enfermedad, cualquiera se
su estado de HIV. Hay varias modalidades, como conización, histerectomía
radical, radioterapia y quimioterapia y radioterapia convinadas.
Neoplasia intraepitelial pavimentosa
anal
En este momento no hay ningún estándar de
asistencia aceptado en el nivel universal para el tratamiento de las lesiones
intraepiteliales pavimentosas anales. Como sucede con las lesiones del
cuello uterino, sólo los individuos con una enfermedad de alto
grado, sobre todo los que presentan displasia grave o AIN III, se derivan
para tratamiento. Se debe cosiderar la escisión o la ablación
quirúrgica tanto para los individuos no infectados por HIV como
para los infectaddos con un buen estado funcional y una expectativa de
vida razonable. Los pacientes deben derivarse a un cirujano anal con experiencia
en esta circunstancia.
Cáncer de Mama
Existe poca información sobre el cáncer
de mama, un proceso maligno relativamente común entre las mujeres
no infectadas por el HIV. Aun cuando no se ha documentado un aumento de
la incidencia de este tipo de cáncer entre las mujeres infectadas
por el HIV, los datos del Women`s Interagency HIV Study (WIHS) (Estudio
Interdepartamental sobre el H IV en Mujeres ) demostraron tipos anatomopatológicos
inusuales de cáncer de mama y una edad promedio relativamente baja
(47 años) en siete mujeres. En este momento no existen recomendaciones
particulares sobre los estudios de detección por mamografía
en las mujeres infectadas por el HIV y las pautas deberían ser
iguales a las publicadas para las mujeres no infectadas.
Síndrome consuntivo
Aunque la pérdida de peso relacionada tonel HIV no
tiene una presentación singular en las mujeres cuando se la compara
con la observada en los hombres, el manejo difiere según el sexo.
Se han demostrado niveles disminuidos de testosterona tanto en hombres
como en mujeres con consunción relacionada con la infección
por HIV. Si bien para el manejo de la pérdida de peso vinculada
con el HIV en los hombres cada vez se usan más agentes anabólicos
porque producen aumentos de la masa celular somática, existe poca
información sobre el uso de estos tratamientos en las mujeres.
En la actualidad se están desarrollando estudios tendientes a evaluar
la seguridad y la eficacia de agentes anabólicos seleccionados
que son menos virilizantes, como la nandrolona y la oxandrolona para el
tratamiento de la pérdida de peso relacionada con el HIV en las
mujeres.
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